Y soltamos palabras que llevan universos detrás.
Parece que dejamos las cosas más claras de lo que en realidad son, y es que, el ser humano por naturaleza necesita parecer más fuerte de lo que en realidad es, o quizá vuelvo a generalizar y ese es sólo mi caso. Pero que más da eso ahora.
Es difícil tener una vida fácil, constantemente estamos haciendo frente a cosas que vienen con los días, pero que no se van con las noches, cosas que en mayor o menor medida nos afectan; nos sacan sonrisas que necesitan ver aire o simplemente, duelen. Dolor. Curiosa sensación, sin saber muy bien como ni porqué, una palabra puede crearte angustia, miedo, estrés, una jodida palabra. Es de locos. Somos seres sin significado que no hemos dejado de dar significado a las cosas, a catalogar, a dar buenos y malos adjetivos, y a hacer daño o curar heridas con ellos.
Me veo y nos veo como muñecos, o productos, que siempre tratamos de dar la mejor versión de nosotros mismos, somos un jodido anuncio de publicidad que hace flexible la realidad hasta exagerar las pocas virtudes y esconder los no tan pocos defectos, ¿pero sabéis? eso no es malo, es sólo otro mecanismo de defensa, otra forma de evitar que nos bombardeen con esas palabras que tanto odiamos, con esa supuesta verdad que supuestamente no te duele pero que te quema, poco a poco, y derrite tu iceberg. No somos tan fuertes como queremos hacer notar, lo sé, lo sabes. No somos tan libres como creemos, no cuando nos atamos a actuar de cierta forma para no tener que soportar otra vez eso que un día te hizo derrumbarte. Tienes miedo a caer, y por eso te quedas en el suelo fingiendo que vives en un castillo en las nubes.
Y en realidad, el ser humano no es malo por naturaleza. Es inmensamente competitivo, y lucha día y noche por demostrar que es más fuerte y seguro que los demás, y si eso significa buscar puntos débiles e incendiarlos, lo hará.
Y es que soltamos palabras que llevan universos detrás, quizá no para nosotros pero sí para las personas que las reciben. Universos que a veces explotan, y destruyen su propia materia. Universos que se ven obligados a renacer, y a volver a construirse.
Y no, no somos fuertes. Ni débiles. Solo tratamos de mantener nuestro Universo tan entero como nos dejen los demás, o incluso a veces, como nos dejemos nosotros mismos.
No hay comentarios:
Publicar un comentario