Yo si creo en los días iguales. Días que a pesar de tener un número diferente en el calendario, o un color distinto en el cielo, mantienen el mismo color en nosotros. Un jodido monocromático. Días sin ilusión, que vienen y se van sin que podamos detenerlos, que parecen brisas de aire, ni siquiera viento. Triste. Esa es la primera palabra que atraviesa mis sentidos cuando pienso en esto. Siempre se me ha dado bien pensar, o mal. Como prefiera verlo. Creo que es debido a todo lo que he guardado durante años entre mi cabeza y mis labios, que se sueldan hasta en los momentos más difíciles. Igualmente, nunca se me ha dado bien eso, siempre he hablado más de la cuenta cuando debía callarme, y me he callado cuando alguien me necesitaba. Yo, y mis pocas ganas de saber como funciona el mundo, o como funciona estos convenios sociales que todo el mundo parece entender y conocer. Convenios sociales que, a mi parecer, nos limita como personas. Odio que la inmensa mayoría se rebaje a ellos, a pertenecer a un mundo sin dueño pero con miles de ellos a la vez, a unas normas que nos hacen ser peores, a competir. A no ser nadie, y creernos ser todo. A no crecer como personas. O tal vez me equivoque, y todos estén creciendo, y yo no lo note, yo me esté quedando atrás. Quizá mis días de no querer enfrentarme, mis días de miedo, mis días de pasarme el puto rato con la música a toda hostia y deseando que nadie (y ese alguien) se acuerde de que existo me han hecho estar así ahora. Y que sólo me quede quejarme del mundo por no haber querido pertenecer a él. Que sólo me quede quejarme del sitio en el que vivo, por no haberme dejado conocer a los demás, y cosas por el estilo. Juro que no culpo al resto de lo que he acabado por pensar, sólo a mí, a mí, a mí mismo, como siempre. A mi poco instinto para adaptarme, a que se me de bien pensar, y que acabe pensando esto. A veces, preferiría ser como esos ideales idiotas que viven por y para los convenios sociales, o para el mundo, lo que hemos construido de él.
Si este es el mundo, yo no vivo para él, tampoco para mí, ni para ella, ni para ellos, ni para nadie, ni nada. No sé para que vivo, pero es lo único que quiero hacer.
Si este es el mundo, yo no vivo para él, tampoco para mí, ni para ella, ni para ellos, ni para nadie, ni nada. No sé para que vivo, pero es lo único que quiero hacer.
Vivir.
No hay comentarios:
Publicar un comentario